martes, 26 de agosto de 2014

De Peter Pan y Wendy



Hermosa historia la de Peter Pan y Wendy creada por James Matthew Barrie, llena de fantasía y de un romance entre un niño que vuela y una niña a la que hace volar. Hermosa historia que termina cuando Wendy se da cuenta de que debe ser Wendy, y Peter Pan se da cuenta de que quiere seguir siendo Peter Pan.

Wendy, demasiado Wendy para seguir volando, sigue con su vida, y Peter Pan regresa al País de Nunca Jamás a seguir pasándola bien con los Niños Perdidos.

El mundo está lleno de Peters Pans, hombres que conquistan mujeres por el placer del romance y disfrutan el vuelo lo que dura, pero cuando un día abren los ojos y se dan cuenta de que Wendy ya no quiere pasárselas volando únicamente porque tiene que regresar a la vida real, les entra la angustia y le dicen a Wendy: “Tú no estás en mis planes, yo quiero seguir en el País del Nunca Jamás indefinidamente farreándome la vida sin preocupaciones”.

El mundo está lleno de Wendys que, con el corazón destrozado, le regalan  un último beso a Peter Pan y regresan al mundo real, ese mundo en el que hay que pagar cuentas, levantarse a hacer el desayuno, y pasarse un hielo en las ojeras para que nadie en el trabajo se dé cuenta de que la noche se esfumó entre una copa de vino, dos horas de llanto y 15 gotas de valeriana.

Hermosa historia la de James Matthew Barrie que no nos cuenta más que la fantasía del vuelo, y nada sobre cómo sobrevivir día a día al aterrizaje forzoso que viene después .

martes, 19 de agosto de 2014

Consejos de mujeres

Cuando una mujer afronta tiempos difíciles en pareja, acude en general a otra mujer en busca de consejo. Como somos muy gregarias, en realidad acudimos a varias mujeres para conocer su opinión: mamá, hermanas, amigas, colegas, peluqueras, y hasta vecinas...

He descubierto  varios estilos de consejos que se recibe en estos casos; los he clasificado de la siguiente manera:

1) El consejo optimista: de amiga, hermana o vecina, este consejo apunta a que "nada está escrito en fuego" y que la pareja que se está portando mal es un pobre tipo que tiene que sufrir para darse cuenta de lo que está a punto de perder. Desde este punto de vista, el mencionado volverá corriendo arrepentido y todo regresará a la normalidad. En pocas, te sube la moral pintando un futuro que se parece mucho al pasado "color de rosa" que tenías y que sin embargo -por algo que aún no captas muy bien-, se ha desmoronado por completo.

2) El consejo  orgulloso: dado por una mujer que opina que el susodicho "no te merece" y "que nunca estuvo a la altura ni de la suela de tu zapato", te sube la autoestima haciéndote ver que, inteligente, guapa y buena persona como tú, no hay nadie, y que si no estuvieras perdiendo tiempo con ese "pobre tipo" te darías cuenta que hay muchos mejores esperando por tí.

3) El consejo  pesimista: no faltará la mujer que te diga que "eso ya se veía venir desde un principio" y que siempre supo que lo suyo no iba a funcionar, pero no se atrevió a decir nada antes porque te veía tan ilusionada que mejor esperó a que te sientas hundida... ¿por qué bajarte de la nube antes? Esa mujer te dirá que mejor vayas haciendo "tripas del corazón" porque vendrán días peores, en los que creerás que se te acaba el mundo y que sí, que se te ha acabado en parte, porque perdiste 3, 5, 10 años de tu juventud con él.

4) El consejo "realista": dado por aquella que ya ha pasado varias veces por el tema y que te dice que en pocas, esto es un ciclo. Que te vas a enamorar y se va a acabar, pero que luego te vas a volver a enamorar, y que de nuevo se va a acabar, y así en adelante. No debes preocuparte, y mientras más te pase mejor, porque vas a entender que la vida es así. Vete acostumbrando.

5) El consejo "donjuanista": en el que te dicen que el amor no existe, y que al contrario hay nuevas teorías que demuestran que los humanos no estamos hechos para la monogamia sino para el "poliamor", que tú como eres demasiado anticuada debes pertenecer a los pocos que se creen eso de "una sola persona para tí" pero ya deberías actualizarte y dejarte de tonteras.

6) El consejo "new age": si tienes suerte, habrá una mujer muy espiritual  que te dará un consejo de autocrecimiento, y que te dirá que debes aprovechar la experiencia para salir engrandecida, que esta es la oportunidad para que te concentres en tí, que te dediques tiempo, medites, reflexiones, hagas deporte, retomes esos proyectos que habías dejado de lado por dedicarte mucho a tu pareja.

7) El consejo "estilista": en donde tu amiga/madre/hermana te dice inmediatamente que pares de llorar, que lo mejor que puedes hacer es verte guapísima para que ese idiota se entere de que estás regia y de que no sufres ni un gramo por él. Que te hagas un nuevo corte de pelo, que adelgaces, que te compres ropa nueva. Nada de vestirte de duelo por fuera. La camisa negra es para él.

8) El consejo "temporal": el tiempo lo cura todo... dicen algunas.Te duele un montón ahorita pero día a día esto va a irse calmando, hasta que en algún rato te vas a despertar sin dolor y ni siquiera recordarás por qué  amaste tanto a esa persona. El reloj actúa entonces como un híbrido de lobotomizador y máquina de coser, borrando recuerdos y parchando el alma.

9) El consejo "futurista": no faltará una mujer que te diga que no debes concentrarte en el aquí y ahora, sino proyectarte en el futuro, en el que aparecerá un hombre mucho mejor para tí, que lo mejor que te pudo haber pasado es que el individuo te deje por fin en paz para que ese estupendo ejemplar masculino reservado para tí por el destino pueda por fin manifestarse.

10) El consejo psicológico: tal vez en tu entorno alguna mujer te aconsejará vivamente que hagas un autoanálisis de lo que tienen en común todas estas relaciones disfuncionales en las que te has metido, porque existe siempre un patrón y es bueno saber qué genera que te metas con el mismo estilo de hombres (este consejo, en mi caso, me lo da la mujer del reflejo del espejo).

Es genial tener a mujeres tan diversas  al rededor en ese tipo de momentos... Me pregunto hoy también ¿qué tipo de consejo dan los hombres a sus amigos en circunstancias similares?

domingo, 17 de agosto de 2014

Odio cuando la tierra se pone a temblar


Odio cuando la tierra se pone a temblar, y me toca decidir entre dormir sin cerrar la reja con miedo a que entren los ladrones o cerrarla y tener la posibilidad de quedarme atascada en mi departamento en caso de terremoto.

Ojo, esta intranquilidad no me vino ante el primer temblor, ni ante el segundo: siempre he sido muy tranquila ante las emergencias. Cuando tembló la tierra el martes, estaba en la oficina e hice todo lo correcto: ponerme bajo la mesa y decirle al estudiante que trabaja conmigo que haga lo mismo. Una vez que todo terminó, evacuamos la Facultad. Me cercioré que todo estuviera vacío, anulé las clases. Todo con extrema tranquilidad.

Siempre he dicho que yo soy la persona con la que quisiera estar en caso de emergencia.

Creo que fue ante la réplica del miércoles en la noche que por fin entendí la posibilidad real de que esto no iba a terminar, y que mi esquema cognitivo de tranquilidad se vio espantado ante la idea de que el mundo tal como lo conozco, puede dejar de serlo. Ese rato hice el kit de emergencia, en plena noche, dándome cuenta de lo poco adaptada que está mi vida para este tipo de realidades: no tenía ni una conserva y si hubiera habido un terremoto esa noche, mi hija y yo hubiéramos debido alimentarnos básicamente de Doritos de mostaza y galletas María… 

Y ahora, cada noche que me voy a dormir, estoy dudando sobre todo lo que hago; no sólo es el asunto de la reja, sino el si dejo los zapatos al lado de la cama o mejor bajo la mesa, si será que descuelgo el cuadro para que no me caiga encima, si debo poner los lentes cerca y si me acordaré de cogerlos al rato de salir corriendo…

Me he vuelto una persona intranquila en el espacio de una semana.

En general, mi esquema de actuación frente al mundo es: tranquilidad. Es un esquema que funciona muy bien en circunstancias normales, y que me permite encontrar soluciones creativas a un montón de cosas pequeñas en la vida diaria, así como también dejar atrás esos pequeños “estrés” cotidianos como el tráfico, los malos ratos con las personas, las fallas de la compu, ese tipo de cosas… Mi interacción con el mundo me ha ratificado que es así como se debe actuar.

¿Por qué entonces ando ahora tan dudosa?  Creo que esto de los temblores me ha hecho dar cuenta que en realidad vivo una falacia de control. La tierra tiembla, y no se si mi actuar ante los hechos es el adecuado: ¿estoy siendo demasiado paranoica? ¿o al contrario, soy poco prudente? ¿lo que hago es muy poco? ¿ o será demasiado? ¿debería confiar en que todo va a salir bien? No puedo responder a ninguna de estas preguntas con seguridad; resulta entonces que la tranquilidad con la que actúo sólo se debe al hecho de que estoy acostumbrada a que las cosas se solucionen y que todo vuelva a su cauce, y que ahora me doy cuenta que hay cosas que pueden no solucionarse y me toca vivir con ello.

Así que, cansada de tanta incertidumbre me voy a dormir, con una única certeza que es saber que odio cuando la tierra se pone a temblar.

martes, 12 de agosto de 2014

Acumulación




Acumulamos cosas buenas, como las horas de ejercicio que hacemos a la semana, los momentos que pasamos con las personas amadas, las páginas de los libros que leemos. Acumulamos cosas malas, como los años que pasamos tomando alcohol o fumando, las peleas y los malos ratos, o los días de estar tristes por algo que no podemos cambiar.

Acumulamos el haber abandonado malas conductas o acumulamos adquirir nuevas, acumulamos felicidad y acumulamos amarguras.

A veces celebramos la acumulación, como en los cumpleaños y a veces la lloramos, como en los aniversarios de los que nos han dejado…

La vida es solo la adición de una serie de días, de momentos que vamos viviendo, de hábitos que vamos adquiriendo… Todo está en decidir qué vamos a acumular.