Vivo
llena de culpabilidad como seguramente viven un montón de mujeres...
Llenas
de culpabilidad por no llenar el rol… por no ser buenas madres por ejemplo. Por
priorizar el trabajo por encima de los eventos escolares, o familiares, o la reuniones de padres de familia….
Cada
vez que voy a alguna de estas reuniones, veo a esas madres de familias
“estructuradas” (las que tiene marido): o son del tipo “voy al gimnasio 3 horas
al día y estoy perfecta” o del tipo “ama de casa que hace que todo funcione a
la perfección”. Debo confesarles
que las odio a ambas: a las unas por tener el cuerpo perfecto, bronceado y
sensual, y a las otras por no tener que fingir que era tu ex el que traía la
colación al pic-nic (o lo que sea ) solo porque no tuviste el tiempo de pasar a
la maldita tienda para comprar algo… durante noches enteras he ideado planes
macabros para matar a las malditas madres perfectas y siempre agradezco ser tan
“whatever” al nivel mundial que el FBI no me lee… porque así no me pone en
prisión…
Antes
de escribir esta entrada, by the way, me prometí a mí misma que no iba a decir
“maldita” hasta el final. Me maldigo por no poder sostener esta promesa… (;-) )
Mi hija
se puso a llorar el otro día en su clase porque sacó “D” en historia. Hizo tal
escándalo en el colegio diciendo que no quería decirme a MI (‘’¿¿¿¿????) que la profesora le dijo
que podría hablar conmigo si ella no podía. … Tuve que ir a la maldita reunión
de padres de familia para que la profesora viera que soy media normal (detrás
de las mechas azules y el chat porque me aburro)… ¿Cómo diablos puedo ser tan “maldita”
sin querer? Lo único que le dije a Naomi es que si no sabe leer fluidamente y
escribir sin faltas de ortografía, no puedo pagarle la universidad: ¿es
perfeccionismo? No lo sé, pero no aguanto las faltas de ortografía y la pereza
intelectual en mis estudiantes… ¿Debo ser diferente con mi hija? ¡Maldita sea!
Eso no
me quita la culpabilidad…. Mi lado racional me dice que tengo razón y mi lado no racional no me deja dormir…
En tantos ámbitos…..
A mí
como mujer-madre me asaltan tantas dudas…
- Como
mujer-mujer: la culpabilidad de
comer golosinas cuando me despecha la vida y luego ensalada el resto de la
semana para compensar… ¡Maldita sea!
- Las
de la edad: no me importa lo que los demás piensen de todo, solo trato de conectarme
con los demás en momento dado… Y no juzgar… ¡Maldita sea!
- Las
del cargo-de-conciencia por beber demasiado: mi hígado me va a pasar factura …
¡Maldita sea!
- La
del despecho de la adultez: ¿cómo sobrevivo sin alcohol a tanta payasada? …
¡Maldita sea!
- …
¡Maldita sea! La dela madre-que intenta- darse un tiempo para ella- :
¿dónde
está mi hijo/a mientras yo hago yoga o leo o estoy con alguien? (en esta versión
ayuda mucho para calmar el cargo de conciencia que nos remuneren por la
actividad: si doy un taller…. Me pagan por ello entonces puedo pagar las
lecciones de batería/patinaje/ extracurriculares…) … ¡Maldita sea!
Maldita
sea: hagas lo que hagas, mujer… te vas a sentir culpable…
Y
debemos irnos acostumbrando: se acabaron los egoísmos. Parte del problema
relacional es que las mujeres nos acostumbramos a pensar en el otro: siempre:
el bebé, la amiga, el novio, ….
¡Despierten
mujeres! Mientras ustedes piensa en el otro… El otro piensa en la otra… o lo
otro…
Yo en
lo personal tengo mis propias culpabilidades:
Culpabilidad
por haber comprado la elíptica y sólo hacerla diez minutos de cuando en vez,
escupiendo el corazón y sólo por el cargo de conciencia de las cuotas que tengo
que pagar hasta el dos-mil- no sé cuanto… Me subo en el aparato tan poco que da
vergüenza calcular la frecuencia: ¡menos mal que mi capital/deporte no depende
de eso!.
Tengo
mis culpabilidades más focalizadas: Culpabilidad por decir las cosas que
siento… y no decirlas: en mí cohabitan dos personas, la tímida y la bruta,
cuando sale la una la otra le jala las orejas… y viceversa… Cualquiera que
salga = culpabilidad. La que se come los “cachitos”… y la que devenga en la
pista de la Carolina…la que es feminista… y la que se “somete” sin pensar…La
que escribe en el blog reivindicando… la que con letra malísima hace poemas trasnochándose y canta
“Ahora” de Alberto Plaza sin remordimientos…
En el
fondo bien en el fondo no me importa mucho lo que digo o lo que hago…Conmigo
nada: ¡siempre logro levarme! Lo que realmente me hace sentir culpable son las
decisiones que tomo con mi hija… Lo que le digo y lo que no, lo que le exijo y
lo que “dejo ir”, a quién le presento y a quién no…. Sólo espero vivir los suficiente
para sentarme con ella, adulta, y
como mujer explicarle y que me entienda como mujer, no como hija….
Alguien
me preguntó por qué duermo tan poco…
Yo le
respondo: ¿cómo dormir si no tengo respuestas? ¿ Cómo dormir con tanta culpabilidad?
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