En el feriado de fin de año nos fuimos de paseo
con mi hermana y su familia y ya descansando nos pusimos a ver (en teles diferentes
porque estábamos en diferentes cuartos) la película Superman Returns. Aparentemente el sueño nos venció también a
momentos diferentes y eso hizo que al día siguiente nos pusiéramos espontáneamente
a hablar de la película en el desayuno para comparar impresiones y conocer
quién había visto el final.
Pero una conversación con mi ñaña sobre una
película nunca es sólo una conversación: se asemeja más a un análisis
psicológico-vivencial, en donde se mezcla su experiencia de abogada de familia
(de divorcios mayoritariamente, si toca traducir “en crudo”) con la mía de
psicóloga . Sus antecedentes y los míos son un coctel a veces molotov, a veces
agridulce….Independientemente de quién terminó de ver la
película, de repente la fantasiosa versión de Superman se vuelve espontáneamente una alegoría de la vida real.
Mi hermana, desde su perspectiva de abogada se ensaña rápidamente con la
figura de Superman: típico hombre egocentrista disfrazado de alguien más
atractivo, con objetivos imposibles, medio desentendido de la situación de
pareja y con millones de mujeres babeando por él. Se desaparece para cumplir
con su “trabajo” y deja abandonados a la mujer y al hijo para asomar de vez en
cuando… Material definitivo para la pensión alimenticia.
Yo, desde mi perspectiva de psicóloga que lo entiende
todo, rápidamente salgo a la defensa de Louise Lane: madre soltera que trata de
salir adelante con un hijo y que recibe por fin el respaldo de un “novio” que
ha escogido sólo porque es una figura paterna decente para su hijo, pero que en
el fondo tiene como única perspectiva un trabajo en el que debe luchar doblemente
porque es mujer para obtener el respeto del jefe y además carga con la
culpabilidad de haber fracasado en
su rol principal…. Material definitivo para una psicoterapia de empoderamiento
femenino.
Finalmente, ambas, desde nuestra postura de mujer,
concordamos: Clark Kent se gana el
Premio al Respeto Femenino. Reconocido periodista, recatado, medio tímido,
inteligente, muy dedicado, buen amigo e incondicional en su acompañamiento: despierta
en nosotros esa ternura empática de aquellos que hemos sufrido la indiferencia cruel
de la pareja que ignora nuestros méritos y virtudes. Y admitimos por las mismas
que él es el típico hombre en el cual las mujeres no nos fijamos porque esperamos al tipo que nos haga volar sin
darnos cuenta que la condición para hacerlo es paradójicamente lo mismo que
nos hace sufrir… ¡que no tenga los pies sobre la tierra él tampoco!.
Porque al caer el telón Superman posee la capa, la
profesión interesante y no tiene ataduras, pero es un tipo volátil y egoísta. Y
concordamos también en que Louise Lane es una mujer estereotipada que se queda
suspirado por los momentos de arrebato en la relación (pocos) sin ponderar de manera
alguna:
- la falta de apoyo cotidiano porque el padre ni se ha enterado que tiene un hijo
- su idealización del personaje de Superman, que la hace justificar el abandono de obligaciones básicas en pro de “objetivos-macro”
- su ignorancia de la presencia del único hombre decente, un individuo básicamente igual al macho alfa pero más “terrenal”, sólo porque no resulta tan “atractivo” a primera vista.
Tanto altruismo del hombre desengañado … bueno… nunca lo he visto en mi práctica psicológica… Se lo digo a
mi hermana y ella confiesa que ella tampoco ha conocido a ningún hombre así en su
práctica legal. Casi casi nos ponemos reflexivas... pero por ahí va llegando mi cuñado
que se levantó más tarde y nos reímos sonoramente al pensar en lo que se perdió.
Lo bueno de todo esto es que
sólo se trata de una plática de desayuno… y un desvelo viendo una película en
la tele.