jueves, 25 de febrero de 2016

De Clark Kent y Superman


En el feriado de fin de año nos fuimos de paseo con mi hermana y su familia y ya descansando nos pusimos a ver (en teles diferentes porque estábamos en diferentes cuartos) la película Superman Returns. Aparentemente el sueño nos venció también a momentos diferentes y eso hizo que al día siguiente nos pusiéramos espontáneamente a hablar de la película en el desayuno para comparar impresiones y conocer quién había visto el final.

Pero una conversación con mi ñaña sobre una película nunca es sólo una conversación: se asemeja más a un análisis psicológico-vivencial, en donde se mezcla su experiencia de abogada de familia (de divorcios mayoritariamente, si toca traducir “en crudo”) con la mía de psicóloga . Sus antecedentes y los míos son un coctel a veces molotov, a veces agridulce….Independientemente de quién terminó de ver la película, de repente la fantasiosa versión de Superman se vuelve espontáneamente una alegoría de la vida real.

Mi hermana,  desde su perspectiva de abogada se ensaña rápidamente con la figura de Superman: típico hombre egocentrista disfrazado de alguien más atractivo, con objetivos imposibles, medio desentendido de la situación de pareja y con millones de mujeres babeando por él. Se desaparece para cumplir con su “trabajo” y deja abandonados a la mujer y al hijo para asomar de vez en cuando… Material definitivo para la pensión alimenticia.

Yo, desde mi perspectiva de psicóloga que lo entiende todo, rápidamente salgo a la defensa de Louise Lane: madre soltera que trata de salir adelante con un hijo y que recibe por fin el respaldo de un “novio” que ha escogido sólo porque es una figura paterna decente para su hijo, pero que en el fondo tiene como única perspectiva un trabajo en el que debe luchar doblemente porque es mujer para obtener el respeto del jefe y además carga con la culpabilidad de haber fracasado  en su rol principal…. Material definitivo para una psicoterapia de empoderamiento femenino.

Finalmente, ambas, desde nuestra postura de mujer, concordamos:  Clark Kent se gana el Premio al Respeto Femenino. Reconocido periodista, recatado, medio tímido, inteligente, muy dedicado, buen amigo e incondicional en su acompañamiento: despierta en nosotros esa ternura empática de aquellos que hemos sufrido la indiferencia cruel de la pareja que ignora nuestros méritos y virtudes. Y admitimos por las mismas que él es el típico hombre en el cual las mujeres no nos fijamos porque esperamos al tipo que nos haga volar sin darnos cuenta que la condición para hacerlo es paradójicamente lo mismo que nos hace sufrir… ¡que no tenga los pies sobre la tierra él tampoco!.

Porque al caer el telón Superman posee la capa, la profesión interesante y no tiene ataduras, pero es un tipo volátil y egoísta. Y concordamos también en que Louise Lane es una mujer estereotipada que se queda suspirado por los momentos de arrebato en la relación (pocos) sin ponderar de manera alguna:
  •        la falta de apoyo cotidiano porque el padre ni se ha enterado que tiene un hijo
  •        su idealización del personaje de Superman, que la hace  justificar el abandono de obligaciones básicas en pro de “objetivos-macro”
  •       su ignorancia de la presencia del único hombre decente,  un individuo básicamente igual al macho alfa pero más “terrenal”, sólo porque no resulta tan “atractivo” a primera vista.
Al final de la discusión resulta que la película es sólo un reflejo de las relaciones de pareja que vemos día a día en nuestras profesiones; tal vez por eso nos quedamos enganchadas mirando la película a altas horas de la noche en lugar de  dormir, lo cual es –siempre- el mejor plan considerando el monto de cansancio acumulado en nuestra vidas. En todo caso finalmente concordamos también que el único personaje no-realista es el novio, Richard: personaje secundario, cumple un rol paterno tan bueno que hasta se llega a dudar que él es el verdadero padre. Luego, cuando ya se nota que Louise está aún babeando por Superman, accede a salvar a su rival romántico y hasta a llevar a la “mujer-que-ama-y-piensa-en-otro”  al hospital  para que se encuentre con él. Al despedirse – según mi hermana porque yo ya no vi esa parte- hasta la besa en los labios y le desea “buena suerte”.

Tanto altruismo del hombre desengañado … bueno… nunca lo he visto en mi práctica psicológica… Se lo digo a mi hermana y ella confiesa que ella tampoco ha conocido a ningún hombre así en su práctica legal. Casi casi nos ponemos reflexivas... pero por ahí va llegando mi cuñado que se levantó más tarde y nos reímos sonoramente al pensar en lo que se perdió.

Lo bueno de todo esto es que sólo se trata de una plática de desayuno… y un desvelo viendo una película en la tele.

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