Con mucho asombro he seguido esta semana la polémica que se ha generado por las afirmaciones que hizo un columnista del New York Times, Charles M. Blow[1], respecto al personaje de Pepe le Pew.
Digo con asombro por varias razones.
La primera, es que he visto un estallido de opiniones que darían a
pensar que tomar posiciones sobre el tema del zorrillo de los Looney Tunes es tan
o más importante que otras cosas que han sucedido esta semana, como por ejemplo,
digo nada más, el femicidio de Mishell P.[2] o el de la chica que murió en Manabí asesinada
por su primo[3].
El asombro me viene también porque las opiniones se
han ido polarizando y a medida que avanzaba la semana han surgido dos
argumentos con los que los internautas que defienden a un personaje de ficción suponen que aniquilan lo que dijo el columnista.
El argumento número uno se puede resumir en los memes que circulan
respecto a Pepe le Pew vs Bad Bunny (o en algunos casos, la música del reggaetón
de manera más generalizada). En resumen, hay personas que “no le ven lo malo”
a las acciones del zorrillo COMPARADAS con las cosas que se cantan en la música
del reggaetón, género musical que describe actos sexuales de forma muy explícita
y obscena. Detrás está la idea de que aquellos que condenan a Pepe le Pew SON
LOS MISMOS que defienden/ escuchan/ bailan / celebran la música del reggaetón.
Es un argumento super simplista, puesto que, en realidad, hay muchísima gente
que rechaza ambas cosas. De hecho, formo parte de este grupo que percibe como reprochables
AMBOS MODELOS: el que transmite Pepe le Pew, modelo del macho que puede “cortejar”
a la hembra aún en contra de su voluntad, porque a la larga no hay “nada de
malo” en sus besos/ abrazos/ persecuciones a la fuerza, total lo hace por amor y
que no es nada más que una romantización del acoso. Y también, el que transmite
el reggaetón, una versión animalista de las relaciones de pareja y muy obscena
del sexo como tal, calcada en una pornografía muy barata. De hecho, he
realizado un análisis académico del tema de la imagen que se transmite de la
mujer en esta música[4].
Así pues, el primer argumento carece, para mí, de fundamento. Podemos,
y de hecho, deberíamos estar en contra de ambos referentes propuestos, puesto
que los dos trasmiten estereotipos que han hecho y siguen haciendo mucho daño a
las relaciones entre hombres y mujeres.
El segundo argumento que se ha perfilado es que, la crítica hacia Pepe
le Pew es aceptada solo por un grupo de personas jóvenes, la llamada “generación
de cristal” o “de papel”, que se “ofende por todo”, recalcando la supuesta
fragilidad de esta nueva generación versus la dureza de los que, como yo, nos
criamos en los años ochenta. Se trata entonces de invalidar el argumento sobre
la legitimidad de la crítica al tema transmitido por el dibujo animado, apelando
a que aquellos que la aceptan son solo jóvenes sin criterio. Esto tampoco es
real. Hay muchísimas personas de otras generaciones que, como yo, admitimos que
el tema del cartoon no es adecuado. No es una diferencia de pensamientos
entre generaciones. El aceptar o rechazar el tema depende más, creo yo, de la
capacidad personal para cuestionarse y modificar los esquemas con los que
fuimos criados.
De hecho, me asombra que este segundo argumento haya tenido tanto
eco, y que nadie se haya preguntado por qué el periodista que lo escribió, que
tiene 50 años, dijo lo que dijo SIN SER ÉL MISMO PARTE DE LA GENERACIÓN DE
CRISTAL.
En lo personal considero que vivimos en una época de deconstrucción
de muchas cosas que nos enseñaron como normales, que asumimos que eran verdades
y que tenemos que cuestionar, no con el afán de echar basura encima, sino de
entender que aunque fueron verdades y modelos en su momento, actualmente ya no
son válidos. Pepe le Pew es un dibujo
animado de los años 50, época en la cual estas modalidades de cortejo eran
aceptadas como normales. Pero 70 años después esto ha cambiado, con
todos los estudios que se han hecho sobre los efectos negativos de los conceptos
como los que se vehiculan ahí sobre el amor. Admitámoslo y miremos a este personaje
como el producto de una época que ya no es la actual, y no sustentemos en la “nostalgia”
de la infancia argumentos reduccionistas que no reflejan lo que TODOS pensamos.
[1] https://www.dw.com/es/columnista-del-new-york-times-pide-cancelar-a-personajes-de-looney-tunes/a-56810628
[2] https://www.elcomercio.com/actualidad/conmocion-femicidio-funeral-victima-violencia.html
[3] https://www.elcomercio.com/actualidad/hombre-asesinato-prima-suicidio-manabi.html
[4] https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/107622/1/Feminismos_35_11.pdf