El otro día, en el avión del regreso, para sobrevivir a las turbulencias sin ataque cardíaco decidí enchufarme los audífonos y buscar qué películas cómicas tenían (esta técnica es mi aplicación moderna de la terapia de desensibilización sistemática conductista que dice que un organismo no puede sentirse A LA VEZ relajado y estresado).
De las 4 películas que ví en las diez horas de vuelo, una comedia romántica me gustó mucho. Se llama "He's just not that into you", y es la historia de varias parejas que lidian con la vida amorosa de diferentes maneras. Está la pareja de casados que se las verá con la infidelidad, la de arrejuntados desde hace rato en la cual el chico no quiere casarse y la chica le deja por eso, la del joven que va de cita en cita pero está enamorado de la ex... La que me gustó más es la de la chica protagonista, que es una romántica empedernida que está buscando pareja pero es demasiado "intensa", lo cual hace que los hombres huyan, a la vez que es demasiado ingenua, lo que provoca que no sea capaz de leer correctamente las señales masculinas, incapacidad que la mete en situaciones muy incómodas y definitivamente frustrantes.
A ella, un chico le va a "abrir los ojos", haciéndole caer en cuenta que la ley general no es que las historias se arreglen (el hombre casado NO deja a la mujer por la amante, el que no quiere atarse NO acaba casándose, el playboy NO acaba enamorándose); al contrario, todas esas cosas son excepciones a la regla.
Pero ella, desgraciadamente, es irremediablemente cursi...
Bueno, escribo sobre esto porque ayer me di cuenta que pertenezco a ese lote de las irremediablemente cursis (ya me lo sospechaba). Recibo un mensaje en el facebook de mi novio, con el cual tenemos una historia de esas que son como de cuento (menos mal para mi lado romántico) y al abrirlo me topo con fragmento de la "Carta de despedida" de García Márquez tan bonito..., que dice así: "Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría TE QUIERO y no asumiría tontamente que ya lo sabes."...
Y yo de conmoverme hasta las lágrimas... Al rato de querer contestarle, me doy cuenta que por alguna torpeza tecnológica mía, he abierto un mensaje que YO le envié hace unos meses, y que en realidad, más abajo está el que él me ha enviado (su mensaje, mucho más "terrenal", contiene un link de youtube de una entrevista a Sabina).
Frente a la pantalla me agarra un ataque de risa irrefrenable, como los que tuve en el avión al ver la película, porque la situación me parece de lo más cómica: me he conmovido ante mi propio sentimentalismo. ¿Puede haber algo más cursi que eso?
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