Para mi
mamá, tres remedios curan todos los males.
Encabezando
el top-3 está el agua de manzanilla... Sirve para calmar dolores de
estómago, las crisis de histeria, los cólicos menstruales, desintoxicar el
cuerpo y hasta para hidratar a las personas griposas si se le añade una buena
dosis de limón. La manzanilla puede tener aplicaciones tópicas externas, como
los pañitos para desinflamar los ojos, pero en general la favorita de mi madre
para asuntos de piel es la sábila. Este cáctus raro se vende hasta en los grandes supermercados y es
el más destacado remedio en caso de quemaduras, abrasiones, heridas leves,
etc, así como la mejor crema antiarrugas según mi mamá. Finalmente, para
todo lo muscular y de huesos, el mentol es su preferido.
Una farmacia
básica, de poco costo y múltiples aplicaciones, a la que recurre fielmente mi
madre en primera instancia salvo que se prolonguen los síntomas y haya que ir mismo mismo al doctor
a que recete algo.
Todos los ecuatorianos somos medio fanáticos del remedio casero y estoy convencida que en realidad los remedios naturales funcionan bien en algunos casos. Sin embargo, he escuchado también muchas cosas absurdas en
personas muy bien educadas que me hacen cuestionar en qué siglo vivimos en este país.
Cuando
los niños son pequeños, por ejemplo, si padecen mucho de enfermedades intestinales
los padres les dan « tripa mishqui » para endurarles el estómago; no entiendo cómo el comer el intestino del ganado puede beneficiar al intestino infantil, pero las personas están convencidas de que funciona. Si el niño se enferma a menudo con tos, se aconseja darle leche de burra, la cual contrariamente a la sábila no se vende así no más y quien sabe a dónde hay que acudir para conseguirla. Pero de todos los remedios absurdos que he escuchado últimamente, uno que realmente
sobrepasa los límites de la imaginación es el comer carne de gato en caso de
padecer asma o alergias.
Me
pregunto cómo no habiendo ningún estudio al respecto las personas acceden a
aplicar estos “remedios”, y no buscan por ejemplo modificar la alimentación del
niño, algo que ha sido ligado directamente con las enfermedades infantiles (hay muchísma investigación que evidencia que la mala dieta -alta en carne, huevos,
leche y deficitaria en verduras, pescado y frutas- está detrás de las alergias infantiles,
enfermedades respiratorias y demás). Seguramente son rezagos en nuestra cultura del pensamiento mágico y de la tradición oral, en la cual pesan más los testimonios de las personas de carne y hueso que un estudio científico armado con rigor experimental por una tarea de desconocidos en un país lejano.
Dentro de todo, creo que yo fui bastante afortunada con una madre que curó mis males infantiles a punta de manzanilla, sábila y mentol y nunca recurrió a darme vísceras de animales o a sacrificar a la mascota de la casa y servírmela en el plato cuando me enfermaba en serio, sino que decidió sensatamente llevarme al doctor .
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