miércoles, 7 de enero de 2015

Honra tu palabra


El otro día escribí sobre la diferencia de escribir las cosas de puño y letra y el hacerlo a través de una máquina. Hoy quisiera reflexionar sobre la importancia de la palabra en general.


« Las palabras son aire y van al aire » según Becquer. Lo cité en otra entrada alguna vez. En estos tiempos cada vez voy sintiendo más que las personas no le dan importancia a lo que dicen, sin darse cuenta del peso que puede tener, en este caso, una idea envuelta en aire. Es que las palabras, para mí, tienen un peso.


Pasa con las promesas. Si creyera todo lo que me han prometido en los últimos 6 meses, personas con las que he interactuado de manera profunda me están “debiendo” cosas tan eclécticas como : una salida al parque, un tamal/humita, comida de todo origen, dibujarme, viajes de compras o a lugares exóticos, karaokes, cafés en mi oficina, mejoras en la eficacia del trabajo, puntualidad.... Muchas de estas cosas las proyecté en mi mente, las esperé… otras sonaron « hueco » desde un principio y me dí cuenta que nunca se concretarían. El punto no está ahí sin embargo (en si yo las deseaba o  no). El punto está en que las personas que las emitieron nunca se hicieron cargo de la promesa.


Pasa con los apodos. Como cuando uno le dice a alguien “el Peque” “Gordita” “Negra”. Mi ñaño le dice a  mi sobrinito “el Peque”, y él, desde sus dos años y medio, con una sonrisa que le arrancaría un rayo de sol al peor invierno, cuando se le pregunta quién es “el Peque”, señala al tío (qué ironía,  ¡mi ñaño sobrepasa 1.80m!). ¿Qué pasaría sin embargo con este apodo si lo mantiene a los 20, 30 años? … seguro no diría lo mismo sobre quién es él. “Gordita” sólo funciona si la persona es delgada (a ninguna mujer le gusta estar pasada de kilos), “Negra” sólo para aquella que no tiene complejos raciales… Un apodo, una simple palabra,  trae “cola”… Deberíamos escoger mejor los apodos, viendo los rasgos más bonitos de una persona, no sus defectos. Para mí, por ejemplo, mi sobrina Isabela es “la Più Bella”…

Pasa con las bromas. Como cuando mi amiga Wilma me dijo cuando era adolescente: “Parece que te peinó un gato”. Recuerdo sus palabras porque ese día entendí realmente que en general, para el mundo real,  un poco de mousse después de la ducha en el cabello no se considera un peinado. Por el tono jocoso, supe que no traía “mala intención”. Otra cosa hubiera sido si me decía sincerotamente: “Nunca te peinas”. En todo lo que uno dice hay una parte de verdad; decirlo en tono de broma nos permite solamente vehicular mensajes que no podríamos decir de otra manera.

Pasa con los insultos. Esta semana estamos viviendo procesos importantes con los “clientes” en mi trabajo. Pese a la dedicación y afán que le ponemos, el sistema se “va” (siempre me intrigó esta expresión, es como que existiera un lugar virtual: ¿a dónde va el sistema cuando se va?), no se puede dar total satisfacción, se generan impasses… Y lo que veo, en redes sociales, son insultos como “incompetentes” “ineficientes” “no saben planificar” “ineptos”… Cada una de estas pequeñas palabras, soltadas "como si nada" sin tener que dar ni siquiera la cara, son recibidas por los que trabajamos como golpes de piedra que lapidan nuestra motivación. ¿Quién les dijo a estas personas que la vida debe siempre ser perfecta y plegarse a su voluntad? El mundo no es así, sólo  es lo que es y detrás de todos los procesos hay seres humanos y máquinas que no funcionan al 100%.  Más allá de eso, creo que hay definitivamente mejores palabras para expresar la insatisfacción...


Hay palabras que son  más fáciles de escribir que de pronunciar : como el “T.Q.M.”, que verbalizado se transforma en « Te Quiero Mucho ». Ya casi nadie se atreve a decírtelo en la cara: supongo que representa demasiado compromiso mirar a los ojos a una persona y atreverse a pronunciarlo, tal vez equivale a “dar el pecho” frente a la pistola… Estoy segura que ya nunca sucederá eso en esta época.

Otras palabras, en cambio, son más difíciles de escribir que de pronunciar, porque cuando se las dice en realidad son “aire” : no queda registro alguno, nadie graba, nadie filma…. Simplemente se desvanecen y sufren la transformación que sufre todo recuerdo : según la circunstancia y la necesidad, será magnificado, minimizado, modificado, impregnado para siempre o muchas veces… olvidado.

Si viéramos a las palabras como algo tangible, talvez pensaríamos más lo que decimos : el insulto a veces duele como un golpe, la broma disfraza verdades crueles, la  promesa  es casi un contrato escrito y un apodo puede ser… una condena.

“Honra tu palabra” debería ser un mandamiento fundamental. Desde mi punto de vista, honrar la palabra abarca la brecha entre la palabra y el acto, eso que se llama « coherencia ». Así, soy incoherente si le digo a mi hija que no mienta y luego le pido que, cuando suena el teléfono «diga que no estoy ». La palabra compromete al acto, por lo menos para mí. Honrar la palabra es reflexionar antes de decir cualquier cosa. Honrar la palabra es honrarse a sí mismo, porque las palabras que decimos nos definen como personas.

Pero bueno, ser coherente también puede ser considerado por algunos como ser de otro planeta…

3 comentarios:

  1. Es verdad estamos viviendo en una época en que los sentimientos del otro no importan, sabemos que esas cosas molestan al otro y aún así lo decimos intencionalmente al fin y acabo ya se le pasará, es un mundo incoherente en donde exigimos cosas pero no somos capaz de darlas, herimos pero no reparamos, nos equivocamos pero no reconocemos, lanzamos indirectas en voz alta como si no las oyeran, y para empeorar justificamos todo a la emoción del momento, muy necesario está reflexión Marie France :)

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  2. Es verdad Estefy, no cuidamos lo suficiente las relaciones con los demás :-( Pero cuando ya accedemos a otro nivel de conciencia, definitivamente podemos comenzar a hacernos cargo de nosotros mismos y del respeto que les debemos al resto de personas :-)

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  3. Sii vale la pena realmente esforzarse por cuidar las relaciones y ahora que sé lo de los niveles de conciencia he aprendido a ver las cosas desde otra perspectiva :)

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