domingo, 19 de julio de 2015

Dónde empieza y dónde termina el amor


El amor empieza en el alma, cuando el otro alcanza a rozarla con algo que la hace brillar: el final feliz de una historia que debía acabar mal, la promesa de un sándwich compartido al atardecer cuando ambos sean viejos. Se alimenta de poemas y caricias, de escenarios de parques, nubes y árboles milenarios que mecen las promesas de eternidad. Se le añade la magia que esconde lo cotidiano : la frescura de los momentos compartidos, la ilusión de los versos de Benedetti,  la música de aquellos cantantes que mezclan rebeldía con versos. La alegría de la comida preparada por dos, los colores de los acrílicos de nombres estrambóticos, los sonidos de lenguas extranjeras, la inteligencia de la intuición, la magia e ingenuidad de los niños.

Y el amor termina en el alma, cuando entiendes que aquello que la tuya alberga nunca será alcanzado por el otro. Que mientras tú estás conjugando en todos los tiempos el verbo amar, el otro está en versión “turismo emocional” y te das cuenta que para él amar era sinónimo de tomar fotografías para ponerlas en exposición a los demás. Cuando descubres lo terrible que puede ser esa persona cuya única intención es apoderarse de tu alma para pincharla con un alfiler, ponerle una etiqueta y exhibirla en una vitrina.

Y que te rehúsas a ello.

2 comentarios:

  1. Muy claro Marie-France, cuanto razón, cuanta verdad, cuan mal manejamos el amor. Buen día.

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