lunes, 15 de septiembre de 2014

Doble moral


Es bueno de vez en cuando “echarse una canita al aire”. Esto hace referencia a la posibilidad de salir con una mujer en términos informales mientras se está casado… ¿Infidelidad? No, no, no… Para nada, hermanos, infidelidad es cuando un hombre mantiene una relación con otra mujer. La “canita al aire” es simple coqueteo, a veces besitos y si uno está de suerte, sexo. Pero no es infidelidad, porque no se vuelve a ver a la susodicha y no se involucran sentimientos. Hay que entender:  las mujeres a veces se lanzan a los hombres… No se puede decirles no, luego ellas mismas se encargan de andar hablando mal , diciendo que como el varón no hizo nada ha de ser que es marica o en el mejor de los casos, mandarina.

Es que los hombres están para eso, para demostrar que son hombres en todas las etapas de su vida. Antes de casarse, deben tener mucha experiencia : “Vacila mucho, hijo mío, pero no te enganches, ven te acompaño a la farmacia para enseñarte a comprar preservativos, ya te muestro después cómo se usa”. Estando casados, la “canita al aire”, el lapdance en el 5-15 o una salida al cabaret son siempre opciones. De divorciados, levantarte a una chica, acostarte con ella y no volver a llamarla es lo mejor de la vida. ¡Nada como haber recuperado la libertad!


¡Cuidado mijitas con andar coqueteando con cualquiera!. Estás casada, chica, no puedes salir ni a tomar un café con el compañero de trabajo, ¡qué va a decir la gente! Además, si ya saliste, a ese señor se le cruzaron los cables y al rato ya te está proponiendo ir a almorzar la próxima a un lugar más discreto. Nunca te permitas ni mencionar lo guapo que está un actor, que tu marido ya se pone malgeniado y el viernes te lo hace pagar saliendo con sus amigotes y regresando a horas imposibles sin dar explicación. Si piensas, fantaseas o miras a otro varón es pecado, recuérdalo: por palabra, obra u omisión, si estás casada todo es infidelidad. Es que las mujeres estamos para perdonar, hacernos las ciegas, sostener el matrimonio: ¿no dicen que somos el “pilar del hogar”?

Habiendo nacido mujer hay que ser sensata y no sexuada. Antes de casarnos, lo único que nos dicen sobre el sexo es “Cuidadíto con quedarte embarazada, ya verás quién se hace cargo del guagua”. No nos llevan a farmacias a enseñarnos donde quedan los preservativos, ni nos aconsejan cargar uno en la billetera “por si se nos presenta la ocasión”. Nadie nos da una charla con banano en mano para enseñarnos a poner el condón en caso de que nuestro vacile se haga el pendejo y nos diga que no puede porque está muy nervioso o “mejor hagámoslo al natural”. ¿Espectáculos de streap-tease masculino? Solo las locas desesperadas van a eso. ¿Adquirir experiencia antes del matrimonio? Solo las zorras que no van a encontrar nunca marido andan de hombre en hombre. Ni se hable de “canitas al aire” durante el matrimonio. Y de divorciadas, ¡qué libertad ni qué libertad!. Tienes que mantener una conducta aún más intachable porque el que menos te vé con cara de “disponible como juguete sexual” así que mejor agacha los ojos, no sonrías a nadie y ponte un manto de santa, nada de andar de novio en novio o de vacile en vacile, que vas a ser un pésimo ejemplo para tus hijos.

¡Ay la doble moral!

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