Con el recuerdo se puede « negociar »
como dice por ahí un poeta novato...
Se lo puede ahogar en el alcohol
o bajo toneladas de papeles y de trabajo
Se lo puede transformar,
en algo bueno o en algo malo,
o viceversa
Se lo puede olvidar,
mediando un poco de Alzheimer
o negándolo meramente
Se puede pegar uno nuevo encima,
haciendo una rigurosa reconstrucción
e improntándonos otra vez
Escogiendo cada lugar,
cada palabra, cada caricia
y « colando » uno nuevo encima
para que lo otro quede detrás
como que nada hubiera pasado…
Lo difícil es lidiar
-así tome menos espacio-
(paradójicamente porque se roba el tiempo)
con todo aquello que nunca será:
los sueños no concretados
las ilusiones de lo que vendría
las promesas no cumplidas
las pinturas no acabadas
los poemas no leídos
En fin…
todo aquello que se contruyó con el corazón:
los dibujos de un destino
las músicas por compartir
los sánduches al caer la noche
los itinerarios académicos
los viajes de descubrimiento
hasta los imanes en la refri
y esas conversaciones imaginarias bajo la luz
de un simple foco o de las estrellas
Simplemente porque en el fondo
no nos dimos cuenta que...
las palabras "siempre fueron aire"…
las palabras "siempre fueron aire"…
y en el aire se desvanecieron
No hay comentarios:
Publicar un comentario