viernes, 7 de marzo de 2014

“Arroz con Leche…



 … me quiero casar con una señorita de San Nicolás, que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar…”

Hay un gran contingente de mujeres “arroz con leche” en nuestro país: mujeres que se dedican a las cosas de la casa, que creen que el objetivo en sus vidas está dentro de 4 muros, mujeres sin horizonte que crían hijos con una sonrisa y apoyan al hombre en sus sueños. No hay una expresión que dice “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”? Son mujeres acostumbradas a vivir en la sombra, convencidas que su destino es ser la del plan de apoyo, el pilar de la casa, la madre sacrificada, la que hace el hogar.

Frente a ellas,  hombres que sueñan con eso: una mujer que sepa hacer las cosas de la casa, que sea feliz y que crecieron con la idea que su plan de vida sería… ¡Salir a jugar! En otros términos: a los 7 años ir al parque con los amigos, y al ser adultos: su trabajo o su negocio en el mejor de los casos;  su vida de juerga y amigos, su fútbol, sus amantes o hasta su vida paralela para muchos de ellos.

Menos mal algunas mujeres ya han rechazado el plan “arroz con leche”. Son luchadoras, estudiadas, con sus propios ideales y sus sueños, con metas que cumplir, inconformistas, exigentes. Mujeres que no “cosen y bordan”, mujeres difíciles de entender, que se cansan de relaciones en donde sus parejas están “jugando” mientras ellas traen el pan a la casa, mujeres que deciden no amarrarse con facilidad, que buscan hombres que las apoyen a ellas en sus sueños, que saben cuándo deben dejar ir a un hombre, así sea “un buen hombre, mija”, porque ellas no quieren estar detrás de él simplemente.


Pero ¡qué desengaño deben vivir estos niños que crecen cuando se topan con las mujeres de hoy!… ¿Será por eso que las relaciones de pareja se han vuelto tan difíciles?

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