Laura, 48 años, soltera desde una ruptura muy fea hace casi tres años,
decide que el duelo de esa última relación ha durado demasiado y es hora de
salir de la zona de confort. Como encontrar personas en la vida real es
bastante complicado, resuelve ingresar en Tinder e intentar interactuar con
máximo 9 personas, porque, según lo leyó en un artículo de El País, es lo que
aconseja una de las antropólogas que creó la App. La antropóloga además
aconseja tratar de llevar la interacción lo más pronto a la vida real, y no ser
demasiado quisquillosa al escoger con quien hablar (1) . Sobrellevando su “quisquillosidad”
natural, Laura se instala Tinder y comienza a dar likes.
Interacción 1: Marco, 48 años, mecánico.- Laura da clic
en un perfil de un hombre en cuya foto se lo ve asando una carne y parece
divertirse. Por hacer conversación, le pregunta sobre las recientes elecciones:
¿por quién votó? Él le manda la lista entera de sus elegidos para alcalde, concejales,
consejeros, participación ciudadana. Y un comentario de cómo en LATAM la gente
no entiende por quién votar. Mucha política para Laura, quien por su parte
anuló todas la papeletas. No le contesta por unas horas. Cuando abre la app, ve
una serie de mensajes con puntos de interrogación, y un gif de Mr. Bean mirando
al reloj en actitud impaciente. Laura decide dejar la interacción.

Interacción 2: Oscar, 53, dentista.- Laura encuentra un
perfil en donde la foto de portada es la de un dentista trabajando en las
muelas de una persona. Le da like y
hace match. Inicia la conversación
comentando que le parece divertido que él haya puesto esa foto cuando en
general la gente tiene pavor a los dentistas. Él contesta con un “jajajaja”, a
lo que ella insiste en la broma preguntándole si la idea era espantar a las
posibles personas interesadas o atraerlas. Recibe una respuesta cortante. Cero
sentido del humor. Laura deja la interacción.
Interacción 3: Eduardo, 50, publicista.- Laura inicia la
conversación con Eduardo una noche. Hablan sobre los hijos de cada uno, ambos
son divorciados. Él le cuenta que en su divorcio la pasó muy mal, hizo mucho
daño a su ex esposa pero que era necesario. Desde entonces, pasó por una época
en la que se volvió “como el tío Charlie de Two
and a Half Man, pero en pobre”. Ahora se describe como un hombre egoísta y
gris. Las alarmas mentales de Laura se ponen en funcionamiento, y sale huyendo
de la interacción. Esta vez despidiéndose, porque conversó largamente con la
persona y odia el Ghosting desde que ella misma fue víctima de eso hace unos
meses (pero esa es otra historia). Pide asesoría a la Inteligencia Artificial
sobre cómo hacerlo, porque no encuentra las palabras precisas. La IA le dice
que exprese sinceramente que desea dejar la interacción por razones personales
y que le desee lo mejor. Así lo hace. El match
desaparece instantáneamente.
Interacción 4: Paúl, 51, terapeuta.- Paúl es uruguayo y
trabaja en proyectos sociales con niños con problemas. Psicólogo de formación,
lo que augura mucha afinidad con Laura. Conversan algunos días sobre diferentes
temas de psicología. Intercambian ideas sobre lo que tienen en común, y Laura
termina recomendándole unas lecturas sobre lo que a ella le apasiona. Aunque es
muy agradable, Laura siente que la conversación deriva en cosas demasiado
académicas. Se despiden sin drama los dos.
Interacción 5: Juan Ignacio, 49, administrativo.- Juan
Ignacio en su perfil ha puesto fotos de diferentes actividades que le gusta
hacer. Parece que le agrada estar en la naturaleza, algo que atrae mucho a
Laura. Comienzan a hablar, en una conversación que se da durante varios días
con algunas interrupciones. Es muy agradable y trabaja en una organización
parecida a la de Laura. Finalmente, él le pregunta si quiere tomar un café. Laura
ha aprendido que antes de pasar “a la vida real” se debe hacer un chequeo de
rigor, mirando las otras redes sociales y Googleando a las personas. Le pide su
nombre completo. Con este, Laura lo encuentra en Facebook e Instagram, en donde
no hay nada raro. Sin embargo, también halla una cuenta de Pinterest con diferentes
álbumes, entre ellos uno de memes. Como a Laura le encantan los memes, lo abre,
y se topa con una colección de imágenes sexistas, altamente sexualizadas y denigrantes
hacia la mujer. Laura no es puritana, es psicóloga, y ya no son alarmas
mentales las que suenan en su mente, es casi una explosión nuclear. Se despide
inmediatamente de él y corta el match.
A estas alturas, Laura se está sintiendo cansada de las
interacciones. Aunque sus amigas dicen que lo siga intentando, siente que es
demasiado cansado entablar conversaciones con desconocidos. Sin embargo, aún no
ha aplicado el consejo de la antropóloga de llevarlo a la vida real, entonces
sigue adelante.
Interacción 6: Francisco, 42, marketing.- Por algún
error en la parametrización en la app, Laura ha solicitado que si se acaban los
perfiles en el rango de edad la app sugiera personas más jóvenes. Sin mirar la
edad, ha dado like a Francisco, un joven que estudió fuera del país, que habla
varios idiomas y ha viajado a diversos lugares. Francisco es muy educado, pero
Laura siente que por la diferencia de edad eso no va a prosperar. Ella ya tuvo
una relación con un hombre más joven y terminó en desastre. Decide interrumpir
la interacción como le sugirió la IA. Francisco, muy amable, lamenta no poder
seguir hablando con ella y le deja su número de Whastapp por si cambia de
parecer y quiere tomar un café con él.
Interacción 7: Roberto, 50, director de orquesta.- Roberto
en su perfil no dice gran cosa, salvo que está estudiando un posgrado y que le
gusta la música, y efectivamente, se lo ve en algunas fotos tocando la
guitarra. Laura ama la música y cantar, por eso le ha dado like. Inicia la interacción preguntado por su posgrado, que resulta
ser en composición y dirección musical. Conversando un poco más, Roberto le
cuenta que no es de aquí, que se encuentra en el país por una semana porque
viene a dirigir a la Sinfónica Nacional en un concierto. La interacción es
interesante, pero Laura tiene una política de tres citas con la persona antes
de que suceda nada en el plano físico, por lo que se despiden amigablemente y
quedan, talvez, para una próxima.
Interacción 8: Bernardo, 50, profesor.- En la app
Bernardo no tiene gran cosa, salvo dos fotos de perfil en donde sonríe mucho y
toma café. Comienzan a escribirse y Bernardo le dice que trabaja en una
institución al lado de la suya; de hecho, tienen trabajos muy similares y hasta
amigos en común. Laura hace el chequeo de rigor antes de dar su número de
Whatsapp, y no lo encuentra en ninguna red tradicional, salvo en las que son
laborales y que tienen en común. Chatean un poco por Whatsapp, y una tarde,
sorpresivamente, él dice estar viéndola desde el interior de un café. Laura
está con dos amigos afuera y decide entrar a hablar con él. No lo encuentra.
Cuando está a punto de irse, se levanta un señor y la interpela. Dice ser Bernardo,
pero no lo reconoce. Se sienta. Ha comenzado a llover y Laura lleva zapatos de
gamuza. No quiere mojarse los pies y decide quedarse hasta que pare de llover.
Interactúa con él como por dos horas, en las que mentalmente compara al
Bernardo de las fotos con este que se encuentra enfrente. No logra cuadrar las
dos imágenes… La conversación tampoco es del todo estándar para una primera
cita: sin saber cómo, llega a enterarse de las maniobras poco éticas de
seducción que practicaba en la adolescencia, de sus movimientos excretorios y
otras cosas que suenan raras. Sobre las fotos no da explicación, dice que son “de
unos viajes” y desvía la conversación. Laura le pide al universo que alguien la
llame urgentemente por teléfono, que se active la alarma de incendios o que erupcione
el Cotopaxi, para tener una excusa para salir corriendo sin que le importe mojarse
los pies. Por fin deja de llover y puede irse. Unos días después, se despide
diciéndole que esta interacción la ha puesto incómoda.
Incómoda es una palabra suave. Laura está francamente agotada. Y aún falta
una interacción, que, de hecho, ya ha comenzado a tener hace un par de semanas con
Carlos.
Interacción 9: Carlos, 50, promotor inmobiliario.- Con Carlos
ha estado hablando con algunas intermitencias desde que inició este periplo,
sobre varios temas: las elecciones, sus trabajos, sus proyectos. Auque es muy educado, Laura está ya muy cansada para tratar de buscar las afinidades para conversar, por lo que está a dos
dedos de enviar a Carlos la frase de la IA para finalizar la interacción, Sus amigas sin embargo le dicen que, pase lo que pase, no puede ser peor que la última que tuvo.
Hay mucha razón en ello, por lo que decide intercambiar números de Whastapp. Hablan
por teléfono. Se ven en un café. Pasan un par de horas muy divertidas conversado,
puntuadas de los timbrazos de las miembras del "Consejo de Guerra" que llaman a chequear si necesita el
rescate emergente (ya aprendió la lección de la otra vez y ha prevenido a sus amigas de esta cita). Sin embargo, esta
vez todo va bien. Lo va a dejar a su casa porque no vino en auto. Antes de
despedirse, le acepta una segunda salida.
Llega a casa. Escéptica por experiencia más que por naturaleza, no está
esperando nada en especial de esto que parece iniciar tan bien. Ha pasado gran parte de su vida con el cerebro tostado por las fábulas contemporáneas de Hollywood, pero desde hace rato ya no cree en el
amor: sus últimas relaciones le han dejado como evidencia que tiene
tendencia a atraer narcisistas manipuladores. Ahora, por lo tanto, vive con las
alarmas encendidas, no se engancha con facilidad y analiza todo como si
estuviera viendo la vida de otra persona en televisión. Hoy, sin embargo, se
siente contenta porque la cita ha salido muy bien, ha concretado las 9 interacciones y está orgullosa de ella
misma por haber salido de la zona de confort. Antes de acostarse, desinstala el
Tinder, jurándose no volver a hacerlo jamás. Por ahora, decide no preocuparse por lo que está pasando en la vida real.
Se pregunta sin embargo qué opinaría la Inteligencia Artificial de todo esto... ¿Hubiera sido capaz de preveer todo lo que pasó? Abre el ChatGPT e introduce lo siguiente: "Escribe un guión sobre una mujer de 48 que sale de una relación, se mete en Tinder y tiene 9 interacciones con usuarios". Inmeditamente en la pantalla de su móvil aparece:
" Laura, 48 años, soltera desde una ruptura muy fea hace casi tres años, decide que el duelo de esa última relación ha durado demasiado y es hora de salir de la zona de confort. Como encontrar personas en la vida real es bastante complicado, resuelve ingresar en Tinder..."
(1) https://elpais.com/tecnologia/2023-02-03/no-seas-quisquilloso-y-olvida-la-quimica-guia-para-triunfar-en-tinder-segun-la-asesora-cientifica-de-la-aplicacion.html?fbclid=IwAR03TdlGQ8PyDhhcfyMkcUPCV9F42vSIGlF2xMR09eJf62iyXu8p3tMu7cE