lunes, 8 de diciembre de 2014

A destiempo


La mayoría del tiempo, estamos a destiempo…

Como cuando el novio de mi amiga Paola decidió que quería reconocer a su hija de 2 años. ¿Demasiado tarde?. Cuando ella se quedó embarazada, él puso el grito en el cielo, que no estaba listo, que era muy joven, que él nunca se embarcó en algo tan serio… Menos mal mi amiga era una mujer « hecha y derecha » que no se « frikió » con la situación : tomó las cosas en mano, es decir puso los cuatro enseres del individuo en una maleta y lo mandó con viento fresco, sacó un turno con el ginecólogo y siguió sola todas las indicaciones de rigor para las circunstancias, incluídas las del curso de profilaxis del parto. Ahora que su hijita Megan tiene dos años, asoma el individuo queriendo reconocerla, pero desgraciadamente, es a destiempo. A destiempo (demasiado tarde?) para verla sonreír por primera vez, para ver brotar su primer diente, ayudarla a dar los primeros pasos, verla escupir los pedazos sólidos de la papilla. A destiempo para su primera palabra, para dormirse agotado de cansancio tratando de consolarla con ella en brazos. Demasiado tarde para dar apoyo a esa madre que lo hizo todo sola.

O demasiado adelantados, como cuando mi amiga Margarita se portó « intensa » con su vacile de una noche y le dijo de buenas a primeras una semana después que ella lo que quería era alguien así de dulce, de tierno, para envejecer con él. No necesariamente para casarse sino para una relación seria en la cual ella daría lo mejor de ella y esperaba que él la amara también. Esta muda le fue a soltar que su sueño “era llegar a ser anciana y que esta persona especial sostuviera su mano mientras caminaban de la mano en un sendero lleno de hojas secas que crujían a su paso”. ¡Pobre Margie! Debió de esperar hasta la tercera cita por lo menos para contarle su « dark Secret ». Una regla que debería ser posteada en el face como “meme” es aquella que me dijo mi amiga Sandra : « puedes hasta tener sexo en la primera cita, pero para decirle a un hombre lo que realmente quieres debes esperar hasta que se haya enamorado».

Demasiado tarde de nuevo, como cuando tratamos a toda costa de reparar una relación que ya se fue al carajo por nuestro descuido. Como la de mi amiga Leonor con sus padres. Personas frías que nunca supieron transmitirle amor. Ella, ser sensible como pocos, se fue acostumbrando a la falta de alegrías frente a sus éxitos, a la ausencia de su presencia en momentos importantes de su vida. Como cuando iba a jurar la bandera y sus padres no vinieron porque estaban demasiado ocupados con sus logros laborales. Nada ha cambiado ahora, acaba de obtener su doctorado y eso no les ha sacado de su apatía, han seguido sentados en la mesa como si se les anunciara que por-enésima-vez- que-subieron-los-impuestos… Leonor, imperturbable (como sólo pueden ser las personas que han levantado murallas años tras años), me dice que nada ha cambiado. Pero cuando le planteo que  se pudiera hacer algo al respecto, con sus ojos de niña luchando para no llenarse de lágrimas me dice : « Para qué ? Es demasiado tarde ». ¿Demasiado tarde? A destiempo, creo yo... la muralla con la que se van a topar cuando quieran arrelgar las cosas será demasiado grande ya.

A destiempo, solamente, como cuando uno llama al servicio informático al borde de la desesperación tecnológica para soporte técnico y nos dicen que, justo ese día, se fueron todos de paseo de integración. Como cuando se envía un correo quejándose del mal desempeño de alguien en el momento justo en que el proveedor iba a pedir disculpas, o como cuando nos conectamos al whatsapp que habíamos olvidado encendido dos horas antes y vemos un mensaje al que hubiéramos querido contestar inmediatamente. Como cuando nos abrazan demasiado fuerte y solo queremos soltarnos. Como cuando leemos un mensaje de arrepentimiento y ya se botó para siempre la llave del corazón.

Nunca es “demasiado tarde” o “demasiado pronto”

Simplemente es… a destiempo.

2 comentarios:

  1. Cuánta razón y cuánto dolor nos guardamos... Que ya el rencor se ha instalado sin querer que salga... A destiempo... Muy en lo cierto Marie France

    ResponderEliminar
  2. Gracias Estefy! Deberíamos intentar estar más sincronizados ;-)

    ResponderEliminar