Yo
estuve con la misma pareja durante 17 años de mi vida: desde el enamoramiento, pasando por el
noviazgo, el vivir juntos, el casarnos, tener un hijo… 17 años de ser
totalmente fiel a la misma persona, no porque no tuviera ojos y no hubieran
otras personas a mi alrededor, no porque
no hubiera nadie que se me insinuara (creánme, hasta embarazada de 7
meses tuve ofertas de ver películas en casa de un spanish-lover que no pudo creer que lo rechazara…
seguro yo formaba parte de su « carnet-noir » en la casilla
« mujer embarazada »)…
Por
raro que parezca permanecí fiel al hombre con el que firmé mi compromiso no el
día que fui a la alcaldía un verano en Lovaina (no juré nada frente a ninguna
entidad divina y eterna por si acaso), sino una fría tarde de febrero, cuando
le dí el sí la primera vez, sin que ni siquiera me hubiera besado. Soy una
especie en vías de extinción.
17 años
después, bañada en lágrimas le dije una noche que hasta ahí llegaba mi
compromiso de fidelidad. Podíamos seguir viviendo juntos pero ese día me
divorciaba afectivamente de él. Nunca hubiera podido “acostarme” con otro sin
romper primero mi compromiso de palabra con él.
Por eso
es que no entiendo la infidelidad… ¿Cuál es el punto de andar con otra persona
si ya se tiene un compromiso con una?
Hablaba
con un hombre (muy ecuatoriano en su manera de pensar, muy tradicional) que me explicaba que finalmente la infidelidad puede ser un asunto de un
momento, algo como “tener la bragueta floja” , y que esto no determina nada
respecto a la relación que se tiene. Le pregunté si sería igual si se tratara de una mujer (algo
así como “tener la falda ligera”) y según él no habría diferencias. Yo dudo que en nuestra sociedad haya tanta indulgencia… lo más seguro
es que si el man se entera que la esposa le fue infiel, le mete un juicio o un tiro en la cabeza, dependiendo del estrato social al que
pertenece.
No
quiero ahondar más en ese acápite, porque lo que me interesa es más la
psicología del infiel.
Hay
infieles e infieles… Están los que ocultan y niegan hasta la muerte el haberlo
sido… Los hay muy maquiavélicos, que buscan amantes con el mismo nombre de sus
mujeres así no tienen margen de error, y si tienen hijos les ponen los mismos nombres (sí sí, conozco casos verídicos de esta índole, no se pueden imaginar
el trauma en los hijos -algún rato les cuento-). Hay infieles con
“condescendencia”, cuya mujer sabe del affaire
pero por algún sombrío beneficio prefiere que las cosas sean así, y se mantienen
(muchas veces) hasta hogares paralelos. Hay los infieles que no concretan el
acto, coquetean irremediablemente con alguna mujer que les parece ser la
perfecta y se acuestan al lado de la que tienen suspirando por la otra, pero que nunca dejarán el
confort de lo que tienen: son infieles “en omisión” y no en acción (a sus
propios ojos, no han hecho nada malo). Hay infieles que, una vez (o varias
veces) cometido el acto, se arrepienten (creo que psicológicamente quieren
mantener su grandiosidad ante sus propios ojos) y en un acto de “purificación”
confiesan la infidelidad a su pareja, esperando la redención. Son infieles egoístas: en ningún momento
piensan en la persona al frente de ellos; en un juego narcisista esperan salir
“con la pata blanca”, sin darse cuenta que no son mejores en el acto del
disfraz que el lobo de los siete cabritos.
Seré
“chapada a la antigua” en algunas
cosas como estas. Para mí, el corazón es leal. Y lealtad implica fidelidad. Si
hubiera estado en mis manos, hubiera elegido solo tener una persona en mi vida.
No me fue acordado. La segunda persona no supo entender el don de mi lealtad…
Eso es algo con lo que me ha tocado vivir estos años. Nunca deseé tener tercer
ni cuarto ni quintos… Peor tener, como tienen algunos hombres, un carnet (real o figurado) en el que apuntan sus
conquistas y hasta anhelan tener una y otra de diferente raza, nacionalidad o
continente. Nunca se me ocurriría hacer una apología de todo el sexo que pude
acumular.
En lo
personal ( y sin ser curuchupa), me encantaría que las personas fueran más conscientes
de las relaciones que tienen que del sexo que pueden obtener. Después de todo, el
sexo es solo sexo: con los atributos correctos (maquillaje, dinero, cirugías, alcohol, …)
cualquiera obtiene eso… ¿O no?
Si solo es asunto de acostarse con alguien, o con muchas … ¿qué nos hace ser “seres evolucionados”?
A veces
creo que nada…
Marie-France! que buen artículo, que coherencia escribiendo y viviendo. De hecho debes ser como lo señalaste, una especie en vías de extinción.
ResponderEliminarQue reconfortante y que hermoso saber que aún hay gente como tú que piensa así respecto de las relaciones y la fidelidad. Algún día yo también soñé con la idea de tener una sola mujer en mi vida! y tuve solo una, con quién me casé con todas las de ley! y no duró mas que siete años. Esa es la vida, y así como uno ve la lealtad y la fidelidad, y creo que eso pasa con la esencia de uno y sobre todo con los valores y principios. Linda reflexión, muchas gracias por compartir tu visión profesional como personal. Sensacional! Buena noche.
Muchas gracias Raúl por leer la reflexión y compartir sus pensamientos...
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